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Asociación Tierra y Vida, una experiencia de comercialización de productos ecológicos.

17 julio, 2012

     En estos tiempos que nos sacuden a todos parece cobrar más realidad ese proverbio africano que dice:

                                                      Mucha gente pequeña

                                                      En muchos lugares pequeños

                                                     Haciendo cosas pequeñas

                                                     Puede cambiar el mundo.

      Esto es lo que parece inspirar a este pequeño grupo de agricultoras y agricultores de Guía de Isora y Valle de San Lorenzo unidos desde hace más de siete años en la “Asociación Tierra y Vida”. Dicho colectivo presentó en la oficina de Extensión Agraria y Desarrollo Rural de la Orotava su proyecto ante un grupo de agricultores y agricultoras, monitores y alumnos de una escuela taller. Contaron como fueron  sus inicios,  y como se han consolidado y han ido ampliando su actividad. Su experiencia demuestra que no se necesitan grandes inversiones ni grupos numerosos, solo el duro trabajo, el creer en un proyecto y compartir todas las cargas.

      Fue una jornada muy participativa, intercambiando con los asistentes sus siete años de experiencia, su funcionamiento como colectivo, demostrando que sólo el trabajo y el compromiso pueden llevar a buen puerto uniones como éstas tan necesarias en este momento. En esta experiencia convergen muchos conceptos de los que se habla continuamente y que incluso determinados organismos oficiales da por válidos para solucionar muchos problemas que nos afectan  en estos momentos. Nos referimos a soberanía alimentaría, mercados locales, redes de agricultores,  modelos de producción, hábitos de consumo, crisis energética, el problema del hambre, creación de empleo… 

     Por ejemplo en el informe que el relator especial sobre el derecho a la alimentación, Sr. Olivier de Schutter, hizo en la Asamblea General de las Naciones Unidas, sostiene que es posible crear un entorno propicio para modos de producción sostenibles y formas de organización social que fomenten las asociaciones de productores – consumidores y las redes de colaboración entre agricultores. El modelo productivo que fortalece la soberanía alimentaria requiere fincas de tamaño pequeño o medio con base productiva diversificada y la unión de varios agricultores, lo que facilita la diversidad de productos que provean de alimento al entorno local con relaciones directas productor-consumidor justas.           

       ¿Qué papel juega el consumidor en todo esto?

     La compra de un determinado producto tiene unas determinadas consecuencias.  Es un acto político, de defensa o de fomento de un modelo productivo y por lo tanto de una actitud ante los problemas que amenazan a la humanidad.

     Se cuestiona mucho la procedencia de los alimentos y su forma de producción desde el punto de vista energético: procesado, envasado, transporte, mantenimiento.  A medida que nuestro sistema agroalimentario evoluciona se van incorporando mas fases a la cadena alimentaria y al producto final, sumándole energía al proceso, cuanto más complejo sea el circuito recorrido por los alimentos (producción, envasado, transporte, mantenimiento, etc.) más energía se necesitará para producirlo y distribuirlo. 

     Se abren nuevas formas de comercializar que tienden al producto local y de temporada, más fresco y sin embalajes, en las que se valora el contacto directo con el productor.

     Hoy más que nunca en que el consumismo nos ha alejado del gusto, incluso de la salud, en favor de la apariencia y el marketing, abandonando la calidad, entendida como sabor y como nutrición. Hoy mas que nunca  en que la agricultura y el agricultor pequeño y local es una especie en vías de extinción, está más que justificado apoyar como consumidores a estas pequeñas asociaciones que cubren ese hueco de producto fresco, directo, contribuyendo a mantener pequeñas economías locales.

     Este tipo de asociaciones obliga a mantener una dinámica de funcionamiento, pues se mantienen reuniones y contactos permanentes para planificar la producción y la comercialización. El objetivo final sería lograr la creación y consolidación de una red insular para asegurar  y ampliar  el mercado. Este formato es interesante,  pues no requiere infraestructuras y facilita el acceso de los consumidores a los agricultores, es un sistema simple y ágil.

     Estas iniciativas van más allá de lo ecológico como moda, son una necesidad y son un referente para no perder los valores esenciales de la vida, el abandono del mundo rural y tantos y tantos conocimientos y formas de vivir que este medio nos da. Es un momento para reinventarse y creer en la utopía creativa como defiende Josep Montasell en la entrevista concedida a la revista Mundo Rural de Tenerife, es un momento óptimo para ello, pero también es un momento óptimo para no esperar más.

Arturo Guanche  García

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